Final Cut – Ladies & Gentlemen (2012, Hungría, dir. György Pálfi)

Recomendación y texto de Andrés García Franco

Final Cut Ladies and Gentleman del realizador húngaro Gyorgi Pálfi lleva los experimentos de la escuela rusa del montaje a sus ltimas consecuencias narrativas  y, casi cien años después, cumple la apoteosis del experimento Kuleshov practicado alrededor de 1917 por Lev Kuleshov a lado de sus célebres alumnos Vsevolod Pudovkin y Serguei Eisenstein.

En esta película enteramente conformada por material reciclado, Palfi reusa planos de más de 500 películas de la historia del cine universal, cubriendo un espectro temporal mayor a los 100 años al incluir desde La llegada del tren a la ciudad de los hermanos Lumiere (1898) hasta Avatar de James Cameron (2009) pasando por toda película que cualquier cinéfilo haya considerado alguna vez un clásico del cine. Cada corte entre plano y plano es un brinco, una interrupción y una disrupción a otra película pero, y he ahí la belleza de la película, sin la más mínima perdida de continuidad narrativa. El cuento clásico – “boy meets girl”- se cumple en todos sus elementos esenciales a pesar de la constante reconstrucción del sentido que Palfi genera con su propuesta de montaje disruptivo.

Lo más sorprendente de esta experimentación es el enorme interés y exigencia que causa sobre el espectador en distintos niveles de comunicación, de los cuales identifico por lo menos tres: el dramático, el fílmico, el metafílmico. En lo dramático, la clásica historia de amor es apreciada por el realizador desde el gesto humano en las mil y un caras de los protagonistas que la historia del cine nos ha brindado para representar siempre a los mismos enamorados que luchan por su amor, y que nosotros mismos hemos sido en las películas románticas que hemos visto y que en definitiva nos conforman emocionalmente hoy en día. Por el lado fílmico podemos apreciar no solo la asombrosa congruencia en la manera de angular, encuadrar y mover la cámara de cada uno de los directores citados en el montaje sino también en el uso de la música y sonido, el diseño de arte, vestuario y maquillaje así como todos los elementos que conforman el sentido narrativo de cada pieza, siempre distintas pero de alguna manera invariables. En lo metafílmico, exigiéndole al máximo a su público pero sin faltar a su compromiso de retribución, Palfi recorre la historia del cine de manera abrupta y disruptiva sin el más mínimo intento de historicidad lineal pero con el mayor de los cuidados artísticos. Alude una y otra vez a la cita audiovisual, a la repetición con variación (incluso de su montaje mismo) y sin duda a la memoria cinematográfica de cada uno de los espectadores. Es allí donde halla su lógica lúdica, la interpretación subjetiva y universal y su más grandioso hallazgo: cada uno de nosotros reconstruye una película para sí mismo desde la memoria emocional hasta la erudición fílmica.

Final Cut Ladies and Gentleman es como cualquier gran obra de arte una sensual e indecorosa propuesta a reconocernos a nosotros mismos a través de sus imágenes.

La puedes ver completa aquí:

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